El Poder de las Plantas Aromáticas contra el Acné

El acné es, aún en la actualidad, un problema relativamente conocido y muy discutido, debido a que las causas que lo provocan son diversas y dificilmente comparables.
La patogénesis del acné es siempre bastante compleja.
Se consideran siempre como condiciones importantes; el proceso nutritivo, el digestivo y, especialmente, la similación de los alimentos.
A todos estos conceptos, que demuestran que el acné tiene un origen interno, se debe añadir aquellos que están constituidos por una perturbación del equilibrio entre las hormonas masculinas y femeninas. El equilibrio endocrino también desempeña su papel en este tipo de afección que no solamente es de naturaleza médica sino que, así mismo, tiene un carácter estético.
En cuanto se refiere a las causas deteminantes de la erupción, es decir, aquellas que transforman la seborra en acné, es casi siempre seguro que tienen un carácter previamente infeccioso, microbiano y local.
La pústula del acné implica, casi siempre, estafilococos piógenos que, algunas veces, son muy abundantes. Tan sólo excepcionalmente la pústula es estéril.

Puntos blancos: son las “espinillas atrapadas”. Los puntos blancos aparecen cuando un poro está completamente bloqueado, atrapando dentro el sebo (grasa), las bacterias y las células muertas de la piel – una masa que causa una apariencia blanca sobre la superficie de la piel. Los puntos blancos son normalmente la afección acnéica de ciclo de vida corto.

Puntos negros: se producen cuando un poro sólo esta bloqueado parcialmente, permitiendo que una parte de la masa atrapada dentro del poro: el sebo, las bacterias y las células muertas de la piel, se filtre lentamente a la superficie. El color negro no se debe a la suciedad o la falta de higiene. Más bien, es propio pigmento de la piel, la melanina, que reacciona al oxígeno del aire de esa forma – oscureciendo. Un punto negro tiende a ser una estructura estable y a menudo puede pasar bastante tiempo hasta que desaparezca.

Brotes: son granos o espinillas inflamados, rojos, tiernos y sin cabeza (punto blanco o amarillo en el medio). Nunca aprietes un brote que no tiene la cabeza! No le harás ningún bien a tu piel, es más, el grano puede ir a peor y dejar una cicatriz.

Pústulas: una pústula es una vesícula llena de pus y aparece como un círculo rojo con un centro blanco o amarillo. Antes de apretar una pústula para sacar el pus, asegúrate de hacerlo correctamente: desinfectar la zona y las manos.

Todo esto demuestra la importancia de los tratamientos higiénicos en la prevención del acné y nos autoriza a pensar que cuando estos tratamientos son aplicados precozmente en las primeras manifestaciones de la dolencia, es decir, en el momento en que la piel se vuelve oleosa y aparecen los primeros comedones, es cuando será posible contener el desarrollo del acné y evitar que adquiera una cierta gravedad.
Tratamiento estético de un individuo aquejado de acné debe dirigirse hacia tres factores importantes: exceso de secreción sebácea, puntos negros, estado de enrojecimiento y congestión.

Consecuentemente, los tratamientos tendrán las siguientes finalidades;

-Atenuar las secreciones sebáceas.
-Extraer los comedones.
-Calmar las manifestaciones eritrósicas.
-Evitar, en cuanto sea posible, la formación de cicatrices antiestéticas.

Las propiedades antiséptcias, bactericidas, cictrizantes y calmantes de los aceites esenciales contenidos en ciertas plantas serán, sin duda alguna, una gran ayuda en este tipo de tratamientos.
De los estudios realizados, se deduce que la actividad antigénetica y antibactérica de las sesencias puestas en contacto directo con la piel se manifiesta en el orden decreciente siguiente: tomillo, limón, junípero, menta, flor de naranjo, espliego, romero y eucalipto.

El poder antiséptico de las esencias no se atenúa ni disminuye con el tiempo.

Estos productos naturales, además de refrenar los fenómenos infecciosos, tienen como propiedad fundamental la de reforzar las defensas del organismo, asegurando así su eficacia; son, efectivamente, potentes modificadores del medio.
El organisno no se habitúa a los productos aromáticos, mientras que si se acostumbra a los numerosos tratamientos habituales a base de antibióticos, que son armas maravillosas pero susceptibles de volverse peligrosas si se ha cometido el error de emplearlas desacertadamente.
Las esencia, por lo tanto, no solamente no crean hábito sino que aumentan la resistencia del organismo hacia los agentes patógenos.
El empleo de aceites esenciales puede pues prolongarse sin que exista el riesgo de crear inconvenientes.
Las propiedades antisépticas y bactericidas de los aceites esenciales se complementan con un notable poder cicatrizantes que se desarrolla con la afluencia sanguínea a nivel de los tejidos y que favorece la acción detergente de los glóbulos blancos o la regeneración celular.
Esta propiedad se encuentra especialmente en los aceites esenciales extraídos de las labiadas; espliego, salvia, romero, tomillo.


La cicatrización mediante esencias se produce rápidamente, sin inconvenientes y sin formación de cicatrices.
Según estudos del Dr. Jean Valnet, la acción de las esencias se puede demostrar, aunque sólo sea parcialmente, debido al valor de su pH, rH2 y de su resistividad.
La alcalinidad favorece la multiplicación microbiana, mientras que la acidez la dificulta. La elevada resistividad de las esencias también obstaculiza la difusión de las infecciones y de las toxinas.

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Algunas esencias, cuya composición, está bien definida o parece estar, se obtienen sintéticamente, pero los resultados logrados con este tipo de esencias sintéticas nos se pueden comparar con los conseguidos con aceites esenciales naturales. La experiencia de muchos especialista e investigadores confirma esta afirmación.
Las esencias naturales y totales son mucho más activas debido a su constituyente principal; por este motivo se prefieren estas esencias totales a esencias de terpeno.


Los aceites esenciales con solubles en alcohol, en éter, en compuestos glicéricos, en aceites percutáneos, ya sean de origen vegetal o animal; son compatibles con las cremas.
Son insolubles al agua, a donde ni tan solo transmiten su olor característico.

 

Indicaciones:
Depurativos; Los aceite esencias de romero , geranio, limón y junípero.

Antisépticos, Bactericidas y Cicatrizantes; Los aceites esenciales de tomillo, espliego, junípero, romero y salvia.

Calmantes; Los aceites esenciales de manzanilla, romero, espliego y menta.

Estimulantes, restitutivos; Los aceites esenciales de basidio, romero, salvia y geranio.

Me considero una apasionada de los aceites esenciales y sus propiedades, son complemento imprescindible en mi rutina de belleza diaria.

Un abrazo y hasta pronto!!!

 

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